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Glaciares: Cristina veta y muchos guardan silencio
18 de noviembre, 2008
La presidenta Cristina sólo vetó tres leyes desde que asumió el gobierno. Una de ellas fue la ley de glaciares, que había presentado la diputada arista Marta Maffei, y de la que se había hecho cargo en el senado el legislador Daniel Filmus, quien con bombos y platillos se adjudicó el logro de haberla aprobado en la cámara alta, con un encendido discurso ambientalista. Hasta ahora se suponía que Filmus, cuya actividad al frente de la comisión de Medio Ambiente del Senado es más bien tirando a pobre, respondía al oficialismo. Frente a lo cual, el veto de la presidenta a una ley que saludó con tanta efusividad debiera al menos provocar en Filmus cierta reflexión respecto del verdadero compromiso ambiental del gobierno.
Una situación similar deberá enfrentar la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, quien seguramente justifica su silencio en un discutible criterio de obediencia partidaria –u obediencia gubernamental-, caso contrario debiera presentar lisa y llanamente su renuncia para no adscribir groseramente a una política que confronta con el espíritu del área ambiental que comanda.
Lo interesante del veto del gobierno a la ley de protección de los glaciares es la demostración acerca de cómo se puede tener un discurso ambientalista y activar políticas que, con la excusa eterna del progreso económico, caminan exactamente en el sentido contrario. Ya en el decreto de veto de la ley de protección de glaciares la presidenta sostuvo que los gobernadores de las provincias andinas temían que esa norma pusiera en riesgo sus políticas de desarrollo. Al margen de tener que debatir extensamente si alguna de las provincias involucradas en la minería (Catamarca, San Juan, La Rioja) pretende seriamente encarar un programa de desarrollo a través de esta actividad o de cualquier otra, la posición de Cristina es claramente una contradicción brutal: si veta una ley de protección de glaciares para que no se obstaculice una actividad que justamente pone en riesgo los glaciares, ¿de quién puede pretender proteger esos mismos glaciares?
“Prohibir la exploración y explotación minera o petrolífera (...) daría preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse y desarrollarse en perfecto cuidado del medio ambiente", dijo el decreto publicado a principios de la semana por el Gobierno. Y uno debe preguntarse si hay algo malo en eso, a la luz de los resultados de las políticas de “progreso” que no desean tener aspectos ambientales por encima. ¿Con los antecedentes que supone el cambio climático, justamente bajo el discurso de no someterse a los controles ambientales que detienen el desarrollo, no debiera imponerse esa tesitura?
Para la presidenta, era “excesivo” prohibir la actividad de minería o perforación petrolera en los glaciares y en las llamadas áreas periglaciares que bordean esos cuerpos de agua permanente que actividades predatorias como la minería ponen en riesgo real. La pregunta es muy simple: si hay decenas de trabajos académicos que demuestran que los glaciares están en riesgo, ¿por qué sería “excesivo” detener la actividad que los somete a ese riesgo y que puede dar lugar a la pérdida futura de agua? ¿Quién determina que es “excesivo”? ¿La política? ¿O los lobbies mineros?
Es interesante, como siempre, analizar los discursos y, dentro de ellos, los silencios. Filmus y Picolotti encabezaron la lista de quienes tenían mucho para decir y no lo hicieron. El caso del senador es verdaderamente patético. El 23 de octubre su oficina de prensa repartió a diestra y siniestra una gacetilla en la que destacaba la extraordinaria “defensa” que Filmus hizo del proyecto de Maffei, a quien no nombraba en ningún momento del comunicado. El texto era tremendamente elogioso de la ley que luego vetó la presidenta y contenía algunas perlas de autobombo más que interesantes: “Durante la defensa del proyecto Filmus consideró que ‘es indudable que la valoración y protección de los glaciares, como ecosistemas que forman parte fundamental del entorno natural de nuestro país, y que representan una de las más importantes reservas de agua dulce para la región patagónica, debe ser reconocida e impulsada por una ley de la nación, en cumplimiento del deber que impone la Constitución a las autoridades de proteger el derecho de los habitantes a vivir en un ambiente sano y equilibrado’”, decía la oficina de prensa del senador.
El mismo Filmus, de acuerdo con la gacetilla que escribió su gente de prensa, destacaba el valor de una ley que “prohíbe y/o restringe la ejecución de proyectos o actividades en ellos (por ej.: la liberación de sustancias contaminantes, la construcción de obras de arquitectura, la exploración y explotación minera y la instalación de industrias, entre otros) , sus inmediaciones o áreas de influencia, e impone la obligación de inventariar y monitorear el estado de los glaciares a efectos de su protección”.
Es evidente que Filmus, un tanto fuera de la carpa kirchnerista, desconocía de la intención de hacer caso más a los intereses de los gobernadores promineros y del propio Secretario de Minería de la Nación, el ex empresario minero Jorge Mayoral. Por eso, su defensa irrestricta de la ley de protección de glaciares fue colgada con bombos y platillos en el sitio web oficial (así lo señala la apertura) del senador: www.danielfilmus.com.ar
Estuvo allí colgada la gacetilla hasta que se conoció el veto. Luego, manos anónimas, pero seguramente leales con la decisión del senador de privilegiar la obediencia antes que las convicciones, lograron sacar de allí tan molesta información. Hoy, lamentablemente sólo la encuentra en este sitio: http://64.233.169.104/search?q=cache:GToUeooo_boJ:www.danielfilmus.com.ar/notas.php%3Fmon%3D936%26id%3D1891+filmus+glaciares&hl=es&ct=clnk&cd=2&gl=ar
Aunque quien quiera leerla debe ir rápido, de lo contrario otras –o las mismas- manos anónimas, lo borrarán. También se puede leer en el número 151 de Ambiente y Medio.
Otro que guardó gran silencio, no sea cosa de que los socios mineros se enojen, fue el habitualmente tan ecologista diario Clarín. Sin más comentarios.



 
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