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| Del Riachuelo no habla Picolotti sino su marido (y en inglés) |
| 24 de julio, 2008 |
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En la página web del Centro por los Derechos Humanos y el Ambiente (CEDHA) hay dos versiones posibles: una en castellano y otra en inglés. Si se va a la primera, la información que encabeza la página de inicio bajo el anuncio de "Nuevas noticias en CEDHA" es que "la ONU renueva mandato en empresas y derechos humanos". En cambio, si se opta por el inglés, presumiendo que debiera ser una mera traducción de aquello que está en nuestro idioma, se descubre algo impensado: la noticia sobre la ONU no es la que encabeza la lista, sino que por encima de ella hay una que anuncia un "Histórico fallo de la Suprema Corte acerca de la limpieza de un río de la Argentina" (Historic Supreme Court ruling on argentine river clean up), que prosigue con un título que señala que la "controvertida decisión despierta reacciones sobre el involucramiento de la justicia en la política ambiental".
Va de suyo, y así se desprende de la sugerencia de contactarlo en caso de búsqueda de mayor información, que el autor del "press release" no traducido -es decir direccionado al mundo, menos a los nativos- es Daniel Taillant, director del CEDHA y, a la sazón, esposo de Romina Picolotti. Taillant, en su rol de primer damo del medio ambiente, es conocido por sus reiteradas intromisiones hacia y para los funcionarios de la Secretaría y por sus reclamos insólitos, destemplados y poco corteses para con los periodistas o miembros de ONGs que osan criticar a su mujer.
Taillant, que evidentemente no ha tenido agallas (o le ha sobrado sentido común) como para distribuir esta gacetilla en el idioma de los habitantes de este país, dice en su escrito -sin citar una sola fuente- que "juristas, representantes del gobierno y ambientalistas están divididos entre aquellos que critican el fallo por ser miope, desinformado, ignorante de las limitaciones de la gobernabilidad e, incluso, legalmente infundado, y aquellos otros que claman que es lo mejor que pudo haberle pasado a las comunidades locales afectadas por una contaminación de más de un siglo producto de la actividad irresponsable de la industria".
Revisando todas y cada una de las reacciones conocidas públicamente desde que se conoció la semana pasada el fallo de la Corte en el que ordena a la Autoridad de Cuenca presidida por Picolotti hacerse cargo seriamente -y con plazos y multas por incumplimiento- del saneamiento del Riachuelo, es imposible hallar una que se encuadre en el primer agrupamiento que sugiere Taillant. Salvo que en el subconjunto de los que consideran "ilegal" al fallo de la Corte esté contabilizando a su esposa, al hermano jefe de gabinete y a él mismo.
Sin ruborizarse (del mismo modo en que suele -o solía- llamar enojado a los periodistas que opinan sobre la gestión de su esposa, en un gesto de democracia enaltecedora), Taillant asegura que el medio ambiente se convirtió en prioridad en la Argentina en 2006. Ese año es, sólo por casualidad, aquel en el que asumió Romina, quien como todos saben goza de un notable reconocimiento y popularidad por su gestión. Taillant no parece ajustarse a la realidad -cosa que puede hacer en ingés porque nadie lo va a chequear- cuando dice que en ese momento se jerarquizó a la Secretaría "hasta llevarla a un rango ministerial con superivisión directa del Presidente", siendo que en el organigrama aparece dependiendo de la Jefatura de Gabinete y no, como sí lo hacen otras secretarías, directamente de la presidencia.
Tampoco es muy ajustado a lo ocurrido cuando dice que "para resolver el dilema" (de la interjurisdiccionalidad sobre el Riachuelo), "Picolotti creó la Autoridad de Cuenca". Hasta donde se sabe, y según lo publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina, la creación del comité de cuenca fue una decisión -por ley- del Congreso, aunque naturalmente tuvo el aval de la secretaria de Medio Ambiente, así como del entonces presidente Néstor Kirchner, y de los cientos de expertos, ambientalistas y ONGs que durante décadas plantearon la necesidad de terminar con la anarquía jurisdiccional. Gracias a Taillant nos enteramos que sólo la determinación de Picolotti nos facilitó esa posibilidad.
Luego, como para que quede claro que Taillant y el CEDHA -antes conducido por la propia Picolotti previo a su condición de funcionaria- están del lado de los que califican de "miope" la sentencia del máximo Tribunal (claro, finalmente qué sabe un juez de la Corte), nos ilustra acerca de todo lo maravilloso que hizo Romina para que el Riachuelo pueda convertirse en un oasis de vida: inspecciones, clausuras y demás acciones nada médiáticas que como todos vimos han dado tan óptimo resultado que la justicia ordena hacerse cargo ya de la limpieza del Riachuelo sólo para llevarle la contra.
Asimismo, cuestiona la extrema exigencia de la Corte con los proyectos presentados por Picolotti, y transforma la auditoría de la UBA -que calificó de inexistente del plan de la secretaria de Medio Ambiente- en una "colaboración" solicitada por la justicia.
Dice finalmente que la decisión de la Corte es criticada "soto voce" (manera elegante de admitir que no hay fuente para citar en ese sentido) por juristas y funcionarios por situar a la Corte Suprema en la posición de "policy-maker" en materia ambiental. ¿No se le ocurre pensar la eventualidad de que esta supuesta intromisión del poder judicial se debe a la inoperancia histórica y actual del Ejecutivo, más que a la voluntad de avanzar en un área que hipotéticamente no le compete?
Quizás nuestra lectura sea sólo una confusión y debamos esperar la versión en castellano.
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