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| El sainete PRO |
| 05 de noviembre, 2007 |
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Mauricio Macri acordó con el saliente Jorge Telerman que se enviara una nueva ley de ministerios a la Legislatura porteña, cosa que ocurrió hace unos veinte días. En el medio, nadie dijo una sola palabra y, de manera muy callada, hubo febriles discusiones para intentar retener a Juan Manuel Velasco, actual ministro de Medio Ambiente y hombre de buena llegada a las organizaciones ambientalistas, al frente de una presunta agencia que se ocuparía del tema fuera de organigrama tradicional. En ese organigrama, con la excusa genérica de eliminar el 30 por ciento de los cargos políticos según nos informa hoy el siempre ecuánime Infobae, Macri había decidido disolver el ministerio de Medio Ambiente y subsumir sus funciones en el nuevo ministerio de "Espacio Público y Ambiente", otorgándole al tema la categoría que de acuerdo con su forma de pensar, tiene. Al frente no colocaba, cosa que equilibraría las cargas, un ambientalista o un hombre conocedor de la temática, sino un empresario como el ex CEO de Isenbeck, Juan Pablo Piccardo, cuyo único mérito es haber sido compañero de Macri en el colegio cardenal Newman.
La semna pasada, y dando una señal de que su continuidad en el Ejecutivo porteño estaba condenada al fracaso, Velasco le envió a Macri una carta fundamentando por qué la desjeraraquización del área ambiental era un error conceptual grosero en estos tiempos. Marcelo Vensentini, predecesor de Velasco hasta que el gobierno nacional lo hizo renunciar para reforzar el apoyo a la candidatura de Daniel Filmus, criticó a su sucesor diciendo que escribió la carta luego de que se frustró su permanencia en el gobierno. Vensentini dice haber sido el primero en criticar el proyecto macrista de disolución del ministerio, pero no hay ningún registro público ni periodístico de esa crítica.
Ante la proximidad del tratamiento en la Legislatura de la nueva ley de ministerios (el próximo jueves), Sandra Bergenfeld, quien se convirtió en el referente ambiental del kirchnerismo en la ciudad, salió a romper con la tradición de que la oposición aprueba a pies juntillas el modo de gobernar que elige el ganador. Y postuló sus diferencias conceptuales con la decisión de bajar de rango un tema que ha llegado incluso al premio Nobel, al anunciar que votará en contra de ese punto del proyecto macrista.
La defensa del macrismo es paupérrima. Apenas el futuro jefe de gabinete Horacio Rodríguez Larreta, quien llevó adelante la negociación con Velasco para intentar que se quede, argumentó que se creará una agencia ambiental, como forma de demostrar cuánto le importa al macrismo el asunto. Si le importa tanto, ¿por qué no deja el ministerio?
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