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| Ganó Beder Herrera; ¿perdió Barrick? |
| 21 de agosto, 2007 |
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Hay que recordar que Beder Herrera desbancó a Maza con un argumento de mucho peso: los supuestos enjuagues con Barrick para cederle el manejo de la empresa provincial de minería para la explotación del Famatina. Beder Herrera usó no sólo un argumento de peso (denunció literalmente a Maza de haber sido socio de Barrick para favorecer a la minera canadiense, asociada con los Bush, los Menem y De la Rúa en la Argentina). También se asoció al discurso inflamado de las asociaciones civiles del Famatina, que llevan meses cortando la ruta a la altura de Chilecito (ciudad natal de Beder Herrera) protestando para conseguir que Barrick se vaya y deje sin efecto un proyecto de extracción de oro que, como en diversas partes del país, los ambientalistas juzgan de alto impacto por el uso del cianuro y la elevada demanda de agua.
Beder Herrera, incluso, hizo trascender la versión de que Barrick había dejado La Rioja, cosa que nunca pudo comprobarse del todo y algunos atribuyeron a una maniobra para desinflar la protesta a la espera del resultado de las elecciones. A tal punto que Beder Herrera, en su condición de gobernador interino, tomó dos medidas que le valieron la aprobación de la gente de Famatina. Por un lado, promulgó la ley que prohíbe la minería a cielo abierto con uso de cianuro en la provincia y, por el otro, convocó a un referéndum en Chilecito para que valide esa ley e impida la llegada de nuevos emprendimientos. Lo que ocurre es que el plebiscito debió hacerse a fines de julio pero no se produjo, supuestamente porque ya no tenía sentido ante la ida de Barrick.
Ahora ya se produjeron las elecciones. Y Barrick nunca confirmó que se hubiera ido y hubiera desistido oficialmente de su proyecto en el Famatina. La inmensa pregunta que flota en La Rioja es qué hará Beder Herrera.
Se sabe que el kirchnerismo hizo valer como propio el triunfo de Beder Herrera, quien con el desplazamiento de Maza se ganó un poroto que le valió el cielo oficialista. Pero también se sabe que el gobierno de Kirchner es claramente minero, a tal punto que se le impidió a Picolotti referirse críticamente al tema (su primer conflicto fue con el secretario de minería, el empresario minero Jorge Mayoral, al señalar que había que revisar la actividad aurífera con cianuro a cielo abierto). Y también se sabe que uno de sus mayores aliados es el gobernador de San Juan, José Luis Rioja, quien apoya su fe kirchnerista en el empuje que le ha dado a Barrick en esa provincia.
En verdad, lo que hay que preguntarse es si a Barrick le sigue interesando el Famatina, en tanto había una versión que indicaba que el retiro de la empresa canadiense de La Rioja tenía que ver con que el yacimiento no había colmado las expectativas tras la exploración. Si es así, el conflicto se desvanece y Beder Herrera podrá dormir tranquilo pues habrá quedado bien con dios y con el diablo. Pero ¿qué pasa si a Barrick se le renueva el interés en el Famatina? ¿Cumplirá Beder Herrera con su ley de prohibición de la actividad minera, que puede enfrentarlo con el gobierno nacional del que políticamente depende?
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