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| ¿Alguien esperaba otra cosa? |
| 31 de julio, 2007 |
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"Difícil reanudación del diálogo". "Cumbre trabada". "Mucha diplomacia y poco avance". Así resumen los medios argentinos la primera de las dos jornadas que delegados de ambas cancillerías mantendrán ante la atenta mirada del mediador español Antonio Yáñez Barnuevo, que con sus declaraciones de ganó la furia de parte del gobierno argentino, en especial la que representa el Jefe de Gabinete. Es que Yáñez Barnuevo, inesperadamente, dijo lo que quienes siguen el conflicto por las papeleras concluyen usando la honestidad intelectual y el sentido común: "No hay por qué esperar grandes resultados", sostuvo el enviado del rey de España a destrabar el conflicto entre argentinos y uruguayos. La pregunta que se impone es para qué seguir con este minué de reuniones que sólo generan expectativa mediática si al cabo de ellas "no hay que esperar grandes resultados". La sensación que generaron las declaraciones de Yañez Barnuevo cuestiona duramente la posición de la delegación argentina, que desde que se reinició el diálogo con Uruguay en Madrid hace dos meses se sostiene en la exigencia de discutir la localización de Botnia, sabiendo que es como exigir que se debata sobre la virginidad de una nena que atraviesa la adolescencia: cuando se llegue a alguna conclusión, ya será tarde.
Seguramente por eso los medios uruguayos no sólo no despertaron ninguna expectativa, sino que trasmitieron estas reuniones como un mero trámite a cumplir; como si fueran una exigencia diplomática para que en el momento de inaugurar formalmente la planta de Botnia nadie les achaque que no se detuvieron a escuchar las exigencias (incumplibles) de la Argentina.
La segunda jornada del encuentro, del que -según el mediador- no hay que esperar nada concreto más que una charla agradable y respetuosa entre colegas de la diplomacia, será casi con seguridad la última, no sólo de esta reunión sino de la ineficaz mediación: el propio rey Juan Carlos le advirtió la semana pasada a Cristina Kirchner que en función de la inminente puesta en marcha de Botnia se dará por finalizada la gestión española para que las conversaciones, si es que mantienen algún sentido, sigan entre argentinos y uruguayos a solas.
Mientras tanto, desde Gualeguaychú ya llegan informaciones que indican que Botnia ha comenzado su producción de prueba y que, como anunció la empresa finlandesa, en un mes estará produciendo celulosa a todo vapor. El pedido de relocalización, que la Argentina no hizo en 2005 cuando era posible y había espacio político para reclamarlo, volverá a revelar su enorme falta de oportunidad. |
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